miércoles, 19 de noviembre de 2008

Biografía de Blaise Pascal



Blaise Pascal




Matemático, físico y filósofo religioso francés. Considerado el padre de las computadoras junto con Charles Babbage. Sus contribuciones a las ciencias naturales y aplicadas incluyen la invención y construcción de calculadoras mecánicas, estudios precursores de la teoría matemática de probabilidad, investigaciones sobre los fluidos y la aclaración de conceptos tales como la presión y el vacío. Después de una experiencia religiosa profunda en 1654, Pascal abandonó las matemáticas y la física para dedicarse a la filosofía y a la teología, publicando en este periodo sus dos obras más conocidas: Las Cartas provinciales y Pensamientos.
Biografía
Nacido en Clermont-Ferrand, el 19 de junio de 1623, Blaise Pascal perdió a su madre,a la edad de tres años. Su padre, Étienne Pascal (1588 - 1651), era juez presidente de la corte de impuestos de Montferrand y estaba también interesado por las matemáticas.
En 1631, poco después de la muerte de su mujer, Étienne Pascal se trasladó a París junto con sus tres hijos. Allí decide que es capaz de educarlos él solo. Los tres demuestran pronto muy buenas aptitudes intelectuales, en especial su hijo Blaise, que con tan sólo once años escribió un pequeño tratado sobre los sonidos de cuerpos en vibración. Su padre respondió ante esto prohibiéndole continuar dedicándose a las matemáticas por miedo a que perjudicaran sus estudios de Latín y Griego. No obstante, a pesar de sus prohibiciones, un día lo encontró escribiendo con un trozo de carbón en la pared, una demostración independiente de que los ángulos de un triángulo suman dos ángulos rectos. A partir de ahí al niño (ahora con doce años) se le permitió estudiar a Euclides, y lo que es más importante, se le permitió asistir como oyente a las asambleas de algunos de los mejores matemáticos y científicos de Europa, como Roberval, Desargues, Mydorge, Gassendi y Descartes.
Con dieciséis años escribió su primer trabajo serio sobre matemática a modo
de prueba llamado "Ensayo sobre cónicas", basándose en un trabajo de Desargues que había merecido su interés. Esta obra se perdió, pues no fue publicada, y sólo nos queda un fragmento de una copia realizada por Leibniz.
Después de haber caído en desgracia, el padre de Pascal, con ayuda de su hija Jacqueline, fue nombrado por Richelieu como encargado de cobro de impuestos en Ruán, Normandía. Lo que, lejos de ser un premio, se convirtió en una labor titánica. Para ayudar a su padre en esta tarea, Blaise inventó y construyó la llamada Pascalina, la primera máquina sumadora de la historia, precursora de las calculadoras de hoy. Era de funcionamiento mecánico y basado en engranajes. Los historiadores de la computación reconocen su gran contribución en este campo. La Pascalina era capaz de realizar operaciones como la adición y la sustracción (el museo de Zwinger, en Dresde, Alemania, exhibe una de sus calculadoras mecánicas originales).
En
1654, incitado por Antoine Gombaud, quien le plantea el problema matemático de dividir una apuesta luego de la interrupción anticipada de un juego de azar ("problema de los puntos"), Blaise mantiene correspondencia con Pierre de Fermat y envía una primera aproximación al cálculo de probabilidades. Ese mismo año, Pascal publica el Tratado del triángulo aritmético en el que describe las propiedades y aplicaciones del triángulo aritmético o triángulo de Pascal, manera de presentar coeficientes binomiales (aunque los matemáticos chinos conocían el triángulo desde siglos atrás).

Triángulo de Pascal


El triángulo de Pascal es un triángulo de números enteros, infinito y simétrico cuyas diez primeras líneas están representadas en la tabla adjunta.
En países no occidentales como China o India, este triángulo se conocía y fue estudiado por matemáticos cinco siglos antes de que Pascal expusiera sus aplicaciones. En China es conocido como Triángulo de Yanghui.
El interés del Triángulo de Pascal radica en su aplicación en álgebra.




Composición del Triángulo de Pascal



El Triángulo se construye de la siguiente manera: sobre un papel cuadriculado, escribimos el número «1», centrado en la parte superior; después, escribimos una serie de números «1» en las casillas situadas en sentido diagonal descendente, a ambos lados; sumamos las parejas de cifras situadas horizontalmente y separadas por una casilla en blanco (1 + 1), y el resultado (2) lo escribimos debajo de dicha casilla; continuamos el proceso escribiendo, en las casillas inferiores, la suma de las dos cifras situadas sobre ellas (1 + 2 = 3)...
Las cifras escritas en las filas, tales como: «1 2 1» y «1 3 3 1» recuerdan las identidades:
pues son los coeficientes de sus monomios y, además, se puede generalizar para cualquier potencia del binomio:

En 1658, al parecer con el objeto de olvidarse de un dolor de muelas, Pascal elaboró su estudio de la cicloide, que resultó un importante estímulo en el desarrollo del cálculo diferencial.
Años más tarde, Pascal formuló la hoy llamada Apuesta de Pascal, una reflexión filosófica sobre la creencia en Dios. Esta podría esquematizarse así: si Dios no existe, nada pierde uno en creer en él, mientras que si existe, lo perderá todo por no creer.
Sus contribuciones notables a los campos del estudio de líquidos (hidrodinámica e hidrostática) se centraron en los principios sobre líquidos hidráulicos. Sus invenciones incluyen la prensa hidráulica (que usa la presión hidráulica para multiplicar la fuerza) y la jeringuilla. También aclaró conceptos tales como la presión (cuya unidad lleva su nombre) y el vacío.
Después de un accidente a finales de 1654 en el puente de Neuilly, en el que los caballos se hundieron pero el carruaje flotó milagrosamente, Pascal abandonó las matemáticas y la física casi definitivamente para dedicarse a la filosofía y a la teología.
El éxito de las cartas lo llevó a proyectar una apología de la religión cristiana; el deterioro de su salud a partir de 1658 frustró, sin embargo, el proyecto, y las notas dispersas relativas a él quedaron más tarde recogidas en sus famosos Pensamientos (1669). Aunque rechazó siempre la posibilidad de establecer pruebas racionales de la existencia de Dios, cuya infinitud consideró inabarcable para la razón, admitió no obstante que esta última podía preparar el camino de la fe para combatir el escepticismo. La famosa apuesta de Pascal analiza la creencia en Dios en términos de apuesta sobre su existencia, pues si el hombre cree y finalmente Dios no existe, nada se pierde en realidad.
La tensión de su pensamiento entre la ciencia y la religión quedó reflejada en su admisión de dos principios del conocimiento: la razón, orientada hacia las verdades científicas y que procede sistemáticamente a partir de definiciones e hipótesis para avanzar demostrativamente hacia nuevas proposiciones, y el corazón, que no se sirve de procedimientos sistemáticos porque posee un poder de comprensión inmediata, repentina y total, en términos de intuición. En esta última se halla la fuente del discernimiento necesario para elegir los valores en que la razón debe cimentar su labor.
Pascal murió a la edad de 39 años y se continúa especulando acerca de la posible enfermedad que acabó con su vida.

Pensamiento

El pensamiento de Pascal puede ubicarse dentro de la concepción esencialista dualista, dentro del racionalismo antropológico, porque considera, al igual que dicha teoría, que el hombre se compone de cuerpo y alma. Señala, también, que el hombre conoce el universo a través del pensamiento, al igual que lo hace con otras facultades (como el "corazón").
Pascal afirma que el hombre es un ser de "contradicciones", que es un ser grandioso y miserable a la vez. La grandeza del hombre proviene de que conoce su miseria. La esencia del hombre, para Pascal, es su pensamiento y es lo que lo hace grande y único. El hombre es un ser mortal sometido a las enfermedades, al dolor, sin embargo, en tanto él conoce su condición es grandioso, y esto es posible gracias al pensamiento.
El universo comprende al hombre a través del espacio, porque este último forma parte del primero. A su vez, el hombre comprende al universo, porque el hombre sabe qué es el universo y sabe que es parte de él, lo que representa un sentido teórico. No es la sola posesión del pensamiento lo que hace grande al hombre, ya que el pensamiento puede ser utilizado de diversas maneras y puede ser desaprovechado. Junto al pensamiento, se requiere practicar la caridad.
Según Pascal el hombre evita pensar en sí mismo porque para el alma es una pena insoportable pensar en el fin de la vida. De ahí el origen de la diversión y de los pasatiempos (los juegos, la casa, la conversación en los salones, la guerra), que sirven a pasar el tiempo sin sentirlo, sin sentirse uno mismo y evitar pensar.
El alma no ve nada en sí misma que la contente, no ve nada que no la aflija, lo que la obliga a esparcirse en lo exterior, buscando perder el recuerdo de su estado verdadero. Su gozo consiste en el olvido y basta para hacerle desdichada obligarle a estar a solas consigo misma.
Pascal dice que el cuerpo y el alma son dos universos unidos y que uno es terrenal, efímero y limitado, mientras que el otro es espiritual, por el cual nos acercamos más a la eternidad de "Dios"; estando esperanzados en su Gracia. Señala que la verdadera sabiduría del hombre es darse cuenta de que es un ser contradictorio, conocer su grandeza y su miseria.